INSTINTO MATERNAL

Publicado en por Andres Bermudez

INSTINTO MATERNAL



Como es normal cuando estamos pequeños anhelemos un compañero una mascota, o eso pensaba la pequeña Cristina, sus padres la apoyaban ya que al vivir en una apartada zona rural la niña no tenía muchos pasatiempos, además dicha mascota ayudaría en la custodia de la casa, unas semanas más tarde, como por obra de un maléfico ente o como una terrible coincidencia, un habitante de la misma zona pasaba ofreciendo unos hermosos cachorros negros, fornidos y muy tiernos atraídos por una vara lo seguían cual fieles perros guardianes, al instante la pequeña Cristina quedo encantada con uno de ellos, como era la única hija, sus padres no dudaron un segundo en cumplir dicho capricho, fijándose que detrás de los cachorros se encontraba su madre, ladrando con todas sus fuerzas y enojada, como reclamándole aquel habitante la toma de sus cachorros, los padres de Cristina no le dieron mucha importancia aquel acontecimiento, grave error, el amor de una madre por sus hijos nunca debe ser ignorado, Cristina estaba muy feliz con su cachorrito, ignorando la terrible cadena de eventos que se desatarían más adelante, para poner la cereza sobre el pastel Cristina y sus padres vieron de nuevo al hombre que les había vendido el cachorrito, pero esta vez en dirección contraria, lo que más llamo la atención no fue que ya los cachorros no lo acompañaran, era que la madre de ellos ya no lo seguía, había desaparecido, pasadas unas semanas los padres de Cristina tenían que ir al casco urbano para traer comida al cachorro y los víveres, se sorprendieron al ver que aun lado de la carretera de arena yacía el cuerpo sin vida de la perra, carcomida por los insectos y con un putrefacto olor, pero con un enojo que la ataba al mundo terrenal, ellos siguieron su camino, al llegar a la casa encontraron a Cristina en su cuarto encerrada con todas las sabanas cubriéndola, a ella y a su mascota, aterrada y entre sollozos se acercó a la madre y le dijo que había escuchado unos fuertes ladridos que venían de fuera de la casa, y unas garras rasgando la pared, la madre casi que inmediatamente asocio los ladridos y los rasguños con la madre del pequeño cachorro, con una sonrisa ocultando el temor, calmo a Cristina diciendo que tal vez había imaginado todo esos ruidos y muy amablemente le ofreció quedarse a dormir con ella aquella noche, todo transcurría normal y de un momento a otro irrumpiendo en la calma de la habitación se escucharon los pasos de un animal enterrando sus unas en la arena, corriendo desesperadamente, pero no duro mucho Cristina ya estaba dormida así que la madre, intento olvidar el asunto y pensar que fue solo obra de su imaginación, pero para su mala suerte un resonante ladrido lleno de ira retumbo en sus oídos, inmediatamente Cristina se incorporó en la cama, también había escuchado el ladrido, el pequeño cachorro que se encontraba en el cuarto con ella meneando la cola y ladrando de alegría reconocio los llamados de su angustiada y enfurecida madre, asomándose por la ventana la madre pudo divisar el cuerpo o espectro de dicho animal emanando su putrefacto olor, rodeado de moscas, con pellejos colgando de su cuerpo y con su ojos llenos de tristeza, pero con una característica peculiar estaban ennegrecidos totalmente e indudablemente llenos de ira, por aquellos que la habían separado de sus cachorros abalanzándose contra la puerta rasguñándola con una fuerza descomunal hasta casi echarla abajo la madre comprendió que la única manera de calmar a dicho espectro era dándole de regreso a su adorado cachorro, pero Cristina se rehusó a soltar a su amado compañero, dicho animal encarnando la más terrible pesadilla tomo forma humanoide irrumpió por la ventana tomando a su cachorro y engulléndolo de un mordisco escupiendo los huesos a los pies de Cristina y su aterrorizada madre, con el cinismo que caracteriza a los más despiadados y endemoniados asesinos la forma humanoide sonrió cínicamente al escuchar que la Cristina gritaba llamando a su padre, la ente encarnado en esa masa amorfa escupió de sus entrañas el anillo de bodas del padre de Cristina con su dedo a un enlazado en dicho elemento, con su sonrisa aún más cínica de una forma despiadada y visceral se abalanzo hacia la pequeña Cristina y de un zarpazo arrojo su cabeza por los aires y con su gigantesca y aterradora sonrisa se la trago dejando el resto del cuerpo en manos de la aterrorizada madre, que por venganza o tal vez para que cargara el peso eterno de haber separado a una madre su hijo sobrevivió, el día de hoy la madre de Cristina se encuentra aferrada a la ensangrentada pijama de hija en un hospital psiquiátrico atormentada por los ladridos que dice oír cada noche.

Etiquetado en creppy pasta, terror

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