No retes a la soledad

Publicado en por Andres Bermudez

Es la historia del típico adolescente, airado y retador, nuestro amigo se creía invencible y su ego gigantesco lo mantenía alejado de las mujeres de su clase, ya que lo consideraban un patán, cada vez que intentaba acercarse a una chica ya sea por su mala reputación o por alguna palabra que inflara su gigantesco ego las alejaba, como es normal llego el día que se enamoró, que por fin sintió algo más por una mujer que no fuera excitación, sus ilusiones crecían, pero ya sea por errores suyos o por mera coincidencia del destino y castigo del karma, que día a día veía frustrados sus intentos por acercase a dicha chica, tal vez sus ilusiones no se fueron diezmadas en su totalidad hasta que esta chica enfrente de toda la clase decidió darle un ultimátum y decirle es palabras frías, secas y directas, no me gustan los patanes, aléjate de mí, viendo derrumbadas sus ilusiones llego a su casa y se encerró es su cuarto maldiciendo con todas las fuerzas de su alma a la soledad a ese sentimiento que lo hacía sentir solo y vacío, no le bastaba con el amor de sus padres, le hacía falta el amor de esa chica, y con más furia recordando las palabras tan toscas de ella, lanzo una palabra maldiciendo a la que creía mártir de sus fracasos “la soledad” que hizo despertar a los más horridos y recónditos demonios, en ese preciso instante su reloj paro, no le dio mucha importancia ya que solo eran las 3 PM siguió su rutina normal haciendo sus deberes, hasta que llegó la hora de dormir sin ningún contratiempo , se metió en su cama como todas las noches, cerro sus ojos, y al cabo de unas horas, escucha un susurro muy leve llamándole “David, David” pensando que era su madre, ya que era una voz femenina se levantó, respondiendo a los llamados obviamente madre, eres tú?, abrió su puerta, y en ese preciso momento se desataría el horror el reloj volvió a tomar su curso normal, click, clack, click, clack haciendo eco en su cabeza casi parejo con el ruedo de su corazón, presintió lo peor, el llamado continuo pero esta vez más agudo “David, David soy yo, no temas” David ya asustado al borde del llanto cometió el peor error, un error que lamentaría hasta el último día de su vida, pregunto quién eres, con una voz temblorosa con más horror que valentía y casi al borde de las lágrimas, lanzo de nuevo la pregunta madre, eres tú? Noto como al paso del ruido del reloj caminaba algo que no era piernas, parecía más bien que algo se arrastrara siguiendo una perfecta sincronización, que broma de tan mal gusto madre, te has excedido esta vez madre, exclamo el horrorizado David, intentando librarse del infierno que se iba a desatar, casi alfrente suyo logro ver una silueta femenina muy bien lograda, que se posó frente a el cual modelo de revista, y con una voz casi angelical le dijo algo que le helo la sangre “Hola David, me llamo soledad, escuche que me estuviste llamando”, en ese momento David quedo petrificado del horror, su peor pesadilla se materializaba, sacando una faceta inesperada y engrosando la lista de cosas que no se deben hacer grito a todo pulmón “ no te temo, puta” acabando la palabra en el último segundo, tal vez en el único respiro que le quedaba de vida, la silueta con una voz demoniaca alargo su horrible cabeza totalmente negra y posándose a medio centímetro de su oído cual madre enojada le susurro “ que insolente eres jovencito” tragándose de un solo mordisco su mente, arrastrándolo a un horror inenarrable, lo llevo a un tranquilo pueblo a las afueras, él lo conocía muy bien cerca de allí solía nadar con sus amigos, acercándose algo vio su reflejo un rostro arrugado lleno de yagas y maltratado, mayúsculo fue su horror cuando la piel del rostro se le empezó a caer y sangraba sin parar como si aquella figura quisiera corromper su mente , y en el agua del lago con la sangre que caía a borbotones, se leía la palabra “JAMAS ME RETES DAVID”, dando dos torpes pasos atrás miro al cielo y logro divisar una nueva frase esta vez mas horrorosa “NO ESCAPARAS DE MI DAVID” mandando las mano a sus bolsillos encontró su navaja con la que solía amedrantar a los demás, y viéndola como su único boleto de salida la mando a su cuello rebanándolo como si fuera un trozo de mantequilla, David cayó al suelo, con una sonrisa un poco retadora y una palabra en su boca “ nos has podido vencerme, puta”, inmediatamente después por el estruendo su padres despertaron, encendieron la luz y vieron la terrible escena, su madre rompió en llanto al ver a su hijo tirado en el piso con una gran herida en su cuello, pero mucho más les aterro que en letra roja de su propia sangre, cual asesino psicópata y despiadado, con cortadas muy finas en su estómago se hallaba escrita la frase “ NO RETES A LA SOLEDAD”.

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